jueves, 2 de octubre de 2014

Un nuevo arma contra el cáncer

Desde hace décadas, se analiza el ADN de todo tipo de primates, para averiguar qué es lo que nos hace humanos.
Los primates son los parientes más cercanos de los humanos, y actualmente se ha secuenciado el genoma del último primate de la cadena: el genoma del gibón.

Según el investigador, Marques-Bonet "El gibón era el último de los simios que quedaba por secuenciar y marca el fin de una era en el campo de la genética comparativa de los primates".
Durante esta secuenciación se ha descubierto que tiene un 97% de bases idénticas a las de los seres humanos, y además, las células   tumorales se comportan de la misma manera. Este hecho supone un avance en el estudio de la salud humana.

Por otra parte, ha salido a la luz un elemento inédito entre los homínidos, una secuencia del ADN denominada LAVA. Se encuentra únicamente presente en estos primates, que cuentan con más de mil repeticiones. Esta secuencia ha supuesto un papel importante en el aumento de errores durante la división celular, por lo cual, después se producen las reorganizaciones cromosómicas.
El cáncer es una desorganización genómica, por lo que si algún día llegamos a comprender el funcionamiento de las células del gibón, tendremos nuevos medios para entender también el funcionamiento de las células tumorales.
(Procedencia de la noticia)

Laura Pérez Durango, 1ºE

1 comentario:

  1. He elegido esta noticia porque el título me ha llamado la atención muchísimo. Es bastante interesante y a la vez sorprendente, ya que el cáncer es una enfermedad muy presente hoy en día, y la verdad es que se ha avanzado mucho en estos últimos años, pero eso no quita que cause la muerte a miles de personas a diario. La verdad es que espero que se sepa algún día el funcionamiento de las células del gibón, porque si fuera así, supondría un gran avance en todo lo que engloba al tema del cáncer. El artículo es bastante claro, no es muy extenso, así que eso facilita su lectura, y creo que al final habría estado bien una opinión personal.

    Sandra Enjuto, 1ºE Bach

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