lunes, 21 de diciembre de 2015

Foro sobre Alfred Wegener: Lucía Cabeza 1ºB

                                        Foro sobre Alfred Wegener

Alfred Wegener nació en Berlín el 1. ° De noviembre de 1880. Estudió meteorología y astrofísica en su ciudad natal y más tarde en Heidelberg e Innsbruck. Después de doctorarse en 1904, comenzó a trabajar en el Observatorio Aerodinámico de Lindenburg.
 A partir de 1909 sirvió la cátedra de meteorología, astronomía práctica y física cósmica en la Universidad de Marburgo (Alemania). Integró varias expediciones a Groenlandia.

En 1912, Wegener conoció a Else Köppen, quien en 1913 se convirtió en su esposa. En 1924 fue catedrático de Meteorología en la Universidad de Graz (Austria) de 1924 a 1930. Renovó la idea de que todos los continentes estuvieron en un momento dado unidos en una gran área de tierra que él llamó Pangea. Su teoría de la deriva parecía más aparente que la de puentes terrestres que conectaban todos los continentes.
Propuso un mecanismo para la deriva continental que centró en su afirmación que la rotación de la tierra originó una fuerza centrífuga hacia el ecuador. Pensaba que Pangea se originó cerca del Polo Sur y que la fuerza centrífuga del planeta originó que el Protocontinente se rompiera y los continentes resultantes vayan a la deriva hacia el ecuador. Sus teorías, descritas en El origen de los continentes y de los océanos (1915), no fueron corroboradas por los científicos hasta el año 1960, cuando la investigación oceanográfica descubrió el fenómeno conocido como expansión del fondo del mar.

     El propio Alfred Wegener en uno de sus viajes. Imagen sacada de esta página: Aquí

Wegener fue un gran profesor, un eminente teórico y un valeroso explorador, y sorprendía agradablemente a sus alumnos al ilustrar sus clases con fotografías obtenidas en sus expediciones.

El científico emprendió otra gran expedición a Groenlandia en búsqueda de pruebas de la deriva continental. Falleció recién cumplidos sus 50 años, el 2 de noviembre de 1930, cuando realizaba el viaje de regreso de la estación Eismitte, donde había llevado provisiones, durante una noche polar a 54 °C bajo cero y en medio de una tormenta.
Entre sus numerosos viajes cabe destacar el primero, en  1908, donde fue a Groenlandia  en una expedición del danés Ludwig  Mylius-Erichsen, que tuvo como objetivo explorar la última pieza desconocida de la costa noreste de Groenlandia. Wegener construyó la primera estación meteorológica en Groenlandia, Danmarksshavn.
En cuanto a los premios y reconocimientos que tiene se ha de saber la existencia de dos cráteres con su nombre, uno en Marte y otro en la Luna, también un asteroide lleva este peculiar nombre y finalmente el premio Alfred Wegener del Instituto Alfred Wegener, que rinde obviamente homenaje a este gran científico, creado en 1980.

La propuesta de Wegener no fue muy discutida hasta 1924, cuando su libro fue traducido al inglés, francés, español y ruso. Desde ese momento hasta su muerte, en 1930, su hipótesis de la deriva tuvo muchas críticas hostiles. El respetadlo geólogo norteamericano R.T Chamberlain afirmó: “ La Hipótesis de Wegener es en general del tipo de las hipótesis poco fundadas, en las que se toman considerables libertades con nuestro planeta, y está menos ligada por restricciones o atada por hechos desagradables e inconvenientes que la mayoría de sus teorías rivales. Su atractivo parece radicar en el hecho de que se desarrolla un juego en el cual hay pocas reglas restrictivas y un código de conducta poco estipulado “



 R.T Hon Neville  Chamberlain. Imagen sacada de esta página: Aquí


Rechazo de la hipótesis de la deriva continental


Una de las principales objeciones a la hipótesis de Wegener parece haber procedido de su incapacidad para identificar un mecanismo capaz de mover los continentes a través del planeta. Wegener sugirió dos mecanismos posibles para la deriva continental. Uno de ellos era la fuerza gravitacional que la Luna y el Sol ejercen sobre la tierra y que provoca las mareas. Wegener argumentaba que las fuerzas mareales afectarían principalmente la capa más externa de la Tierra, que se deslizaría como fragmentos continentales separados sobre el interior. Sin embargo, el destacado físico Harold Jeffreys contesto correctamente con el argumento de que las fuerzas mareales de la magnitud necesaria para desplazar los continentes habrían frenado la rotación de la Tierra en cuestión de unos pocos años.
Wegener sugirió también, de manera incorrecta, que los continentes más grandes y pesados se abrieron paso por la corteza oceánica de manera muy parecida a como los rompehielos atraviesan el hielo. Sin embargo, no existían pruebas que sugirieran que el suelo oceánico era lo bastante débil como para permitir el paso de los continentes sin deformarse él mismo de manera apreciable en el proceso.
En 1929, una fuerte oposición a la idea de Wegener procedía de todas las áreas de la comunidad científica. A pesar de estas afrentas, Wegener escribió la cuarta y última edición de su libro, manteniendo su hipótesis básica y añadiendo nuevas pruebas de apoyo.
En 1930, hizo su cuarto y último viaje a la zona glaciar de Groenlandia. Aunque el objetivo fundamental de esta expedición era estudiar el duro clima invernal en esta isla cubierta de hielo, Wegener continuó comprobando su hipótesis de la deriva continental. Wegener creía que las determinaciones repetidas de la longitud en el mismo punto exacto verificarían la deriva de Groenlandia hacia el oeste con respecto a Europa. Aunque los primeros esfuerzos en los que se utilizaron métodos astronómicos parecían prometedores, los trabajadores daneses que tomaron las medidas en 1927, 1936, 1938 y I 948 no encontraron pruebas de la deriva. Por tanto, la prueba fundamental de Wegener fracasó y su hipótesis perdió crédito. En la actualidad las técnicas modernas permiten a los científicos medir el desplazamiento gradual de los continentes que Wegener había esperado detectar.

En noviembre de 1930, mientras volvía de Eismitte (una estación experimental localizada en el centro de Groenlandia), Wegener murió junto con su compañero. Su intrigante idea, sin embargo, no murió con é1.
¿Qué fue mal? ¿Por qué no fue capaz Wegener de modificar el punto de vista científico establecido de su época?
En primer lugar, aunque el núcleo de su hipótesis era correcto, contenía muchos detalles incorrectos. Por ejemplo, los continentes no se abren paso a través del suelo oceánico, y la energía de las mareas es demasiado débil para impulsar el movimiento de los continentes. Además, para que cualquier teoría científica exhaustiva gane aceptación, general, debe hacer frente al examen crítico desde todas las áreas de la ciencia. Esa misma idea fue comentada muy bien por el propio Wegener en respuesta a sus críticos cuando dijo:< más primitivos, y la verdad de la cuestión sólo puede alcanzarse combinando todas estas pruebas. A pesar de la gran contribución de Wegener a nuestro conocimiento de la Tierra, no todas las pruebas apoyaban la hipótesis de la deriva continental como él la había formulado. Por consiguiente, el propio Wegener respondió a la misma pregunta que probablemente él debió formularse muchas veces. .
Aunque muchos de los contemporáneos de Wegener se oponían a sus puntos de vista, incluso hasta considerarlo claramente ridículo, unos pocos consideraron plausibles sus ideas. Entre los más notables de este último grupo se encontraba el eminente geólogo sudafricano Alexander du Toit y el bien conocido geólogo escocés Arthur Holmes. En 1937, du Toit publicó Our Wandering Continents, donde eliminó algunos de los puntos más débiles de la teoría de Wegener y añadi6 una gran cantidad de nuevas pruebas en apoyo de su revolucionaria idea.

 El geólogo Arthur Holmes de joven. Imagen sacada de esta página: Aquí

En 1928 Arthur Holmes propuso el primer mecanismo impulsor plausible para la deriva continental. En el libro de Colmes Geológica física, elaboraba esta idea sugiriendo que las corrientes de convección que actúan dentro del manto eran responsables de la propulsión de los continentes a través del planeta.
Para estos pocos geólogos que continuaron la búsqueda, el apasionante concepto del movimiento de los continentes atraía su interés. Otros consideraban la deriva continental como una solución a observaciones previamente inexplicables. Sin embargo, la mayor parte de la comunidad científica, en especial en Norteamérica, rechazó abiertamente la deriva continental o al menos la trató con un escepticismo considerable.
En las dos décadas siguientes al fallecimiento de Wegener en 1930, se arrojó muy poca luz nueva sobre la hipótesis de la deriva continental. Sin embargo, a mediados de la década de los años cincuenta, empezaron a surgir dos nuevas líneas de evidencia, que cuestionaban seriamente la comprensión científica básica del funcionamiento de la Tierra. Una línea procedía de las exploraciones del suelo oceánico y se tratará más adelante. La otra línea de pruebas procedía de un campo relativamente nuevo: el paleomagnetismo.
El campo magnético de la Tierra y el paleomagnetismo
Cualquiera que haya utilizado una brújula para orientarse sabe que el campo magnético de la Tierra tiene un polo norte y un polo sur magnéticos. En la actualidad estos polos magnéticos se alinean estrecha, pero no exactamente, con los polos geográficos. (Los polos geográficos, o polo norte y polo sur verdaderos, son los puntos en los que el eje de rotación terrestre hace intersección con la superficie.) El campo magnético de la Tierra es similar al generado por una barra imantada. Líneas de fuerza invisibles atraviesan el planeta y se extienden de un polo magnético al otro. La aguja de una brújula, un pequeño imán con libertad para rotar sobre un eje, se alinea con esas líneas de fuerza y apunta hacia los polos magnéticos.


A diferencia de la fuerza de gravedad, no podemos percibir el campo magnético de la Tierra; su existencia se revela porque desvía la aguja de una brújula. De una manera parecida, ciertas rocas contienen minerales que sirven como. Estos minerales ricos en hierro, como la magnetita, son abundantes en las coladas de lava de composición basáltica. Cuando se calientan por encima de una temperatura conocida como el punto de Curie, estos minerales magnéticos pierden su magnetismo. Sin embargo, cuando esos granos ricos en hierro se enfrían por debajo de su punto de Curie (aproximadamente 585 "C para la magnetita), se magnetizan de manera gradual según una dirección paralela a las líneas de fuerza magnéticas existentes en ese momento. Una vez que los minerales se solidifican, el magnetismo que poseen permanecerá en esa posición. A este respecto, se comportan de manera muy parecida a como lo hace la aguja de una brújula: hacia la posición de los polos magnéticos existentes cuando se enfriaron. Luego, si la roca se mueve, o si cambia la posición del polo magnético, el magnetismo de la roca conservará, en la mayoría de los casos, su alineamiento original. Las rocas que se formaron hace miles o millones de años y que contienen un. , de la dirección de los polos magnéticos en el momento de su formación se dice que poseen magnetismo remanente o paleomagnetismo.

 Esta imagen ha sido sacada de un blog de cultura científica: Aquí

En mi opinión personal no creo estar capacitada para dar mi opinión sobre este tema, ya que como he comentado más de una vez, no hay nada que me fastidie más que las personas hablen sobre temas de los que saben lo superficial – como me pasa a mí en este caso – Pero sin este impedimento, diré que estoy de acuerdo con las ideas de Wegener ya que no deja de ser un genio en su época, y cuando digo genio no me refiero a alguien con un talento descomunal en el caso de Leonardo Da Vinci o Mozart, sino alguien que, aunque la mayor parte del mundo le dijese que no, seguir con su idea y su investigación. A mi modo de ver es muy fácil alcanzar el reconocimiento y el éxito cuando todo el mundo está a tu favor, pero, ¿Cuántos duran cuando vas a contra corriente? Creo que debe de ser muy difícil ver cómo crees en algo por lo que el resto de la gente te crítica e infravalora tu trabajo, es decir, llegar al punto en el que las personas ya ni respetan tu labor a  de ser muy duro. Obviamente estoy dando mi punto de opinión en un campo puramente subjetivo, habrá gente que diga que acertó en parte, ya que tuvo fallos, y otras personas que se limitaran hacer una lista de sus logros y aspiraciones, sin embargo, para mí, lo más importante es esa persistencia y lucha por sus ideas y sueños, al fin y al cabo ¿Cuánto tardamos en comprender que la Tierra no es plana? Yo creo que en este caso sucede lo mismo, y lejos de ver los fallos considero más importante el poner la idea principal, esa por así llamarla semilla, que corregir los fallos, que también es importante.

Así pues, para finalizar, espero que este trabajo os haya gustado o por lo menos que no os haya parecido tedioso.

Información sacada de: - El libro de Cultura Científica de 1 Bachillerato
-          De la siguiente página web: Aquí y Aquí
Lucía Cabeza Ferrero 1ºB

Por desgracia las imágenes no se ven, si se pincha en todo los enlaces saldrá la diferente información y contenidos.

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