lunes, 21 de diciembre de 2015

1.2 Foro de debate: Alfred Wegener, un hereje de la Ciencia


Alfred Wegener


Alfred Lothar Wegener (Berlín, 1880 - Groenlandia, 1930), geofísico y meteorólogo alemán que formuló la teoría de la deriva continental.
Hijo de un pastor protestante, se interesó por la astronomía y la meteorología además de la física. Se licenció en Berlín y luego trabajó en el Observatorio Aeronáutico de Lindenberg, donde ya se encontraba su hermano Kurt; en este período participó en numerosas ascensiones en globo.
En 1906 tomó parte en una expedición danesa a Groenlandia; en dicha ocasión inició una interesante colaboración con el famoso meteorólogo Wladimir Köppen, con cuya hija se casaría más adelante. Después de otro viaje de estudios a América del Sur, se estableció en el Observatorio de Marburgo, y en 1910 empezó a publicar una serie de volúmenes destinados a ilustrar las diversaspropiedades de la atmósfera.

A esta época se remonta el germen de la idea de la deriva continental: la semejanza de los perfiles de las costas de África y América del Sur le había impresionado profundamente. Por otra parte, ya hacía tiempo que los biólogos hablaban de algún tipo de enlace entre África y América para explicar la existencia en ambos continentes de fósiles similares. El primer artículo de Alfred Wegener sobre la deriva continental se publicó en el año 1912, pero topó con una feroz oposición en los ambientes científicos; sólo algunos geodestas intentaron valorar su credibilidad mediante mediciones de latitud.
Ese mismo año Wegener participó en otra expedición a Groenlandia en busca de pruebas que confirmaran su teoría. Combatió en la Primera Guerra Mundial y, durante un permiso, preparó su famoso libro El origen de los continentes y los océanos (1915). Al finalizar la guerra, ejerció como profesor en Hamburgo, y en 1924 se trasladó a Graz. En 1930 participó en una última expedición a Groenlandia, siempre en busca de nuevos indicios; sin embargo, desapareció entre los hielos y su cuerpo no fue encontrado hasta el año siguiente.


El nombre de Alfred Wegener quedará asociado para siempre a la teoría de la deriva continental, que le ocasionó no pocos disgustos en vida. En 1911 se interesó por el descubrimiento de restos fósiles de vegetales de idénticas características morfológicas hallados en lugares opuestos del Atlántico. La paleontología ortodoxa explicaba tales fenómenos recurriendo a hipotéticos puentes de tierra firme que en su día unieron las diferentes masas continentales.
Las similitudes entre los perfiles opuestos de los continentes de América del Sur y África le sugirieron la posibilidad de que la igualdad de la evidencia fósil se debiera a que ambos hubieran estado unidos en algún momento del pasado geológico terrestre. En 1915 expuso los principios de su teoría en la obra El origen de los continentes y los océanos, que amplió y reeditó en 1920, 1922 y 1929.

Según Wegener, hace unos 300 millones de años los actuales continentes habrían estado unidos en una sola gran masa de tierra firme que denominó Pangea, la cual, tras resquebrajarse por razones desconocidas, habría originado otros nuevos contingentes terrestres sujetos a un movimiento de deformación y deriva que todavía perdura.

La teoría fue recibida de manera uniformemente hostil, y en ocasiones, incluso violenta, en buena parte por la inexistencia de una explicación convincente sobre el mecanismo de la deriva continental en sí. A partir de 1950, no obstante, las ideas de Wegener ganaron rápida aceptación gracias al desarrollo de las modernas técnicas de exploración geológica, en particular del fondo oceánico. Reformulada a partir de recientes descubrimientos, la teoría de la deriva continental se encuentra hoy totalmente consolidada.

Una de las objeciones a la teoría de Wegener procedió de la incapacidad para identificar un mecanismo capaz de mover los continentes por el planeta. Wegener sugirió dos mecanismos posibles:
1.            La fuerza gravitacional de la luna y el Sol ejercen sobre la Tierra y que provoca las mareas, argumentando que fuerzas maréales afectarían la corteza deslizándose como fragmentos separados sobre el interior. Harold Jeffresey (físico) contradijo esto argumentando que las fuerzas maréales de la magnitud necesaria para desplazar continentes habría frenado la rotación de la Tierra en pocos años.
2.            Los continentes más grandes y pesados se abrieron paso por la corteza oceánica; pero no existían pruebas que sugirieran que sugirieran que el suelo oceánico era lo suficientemente débil como para permitir el paso de los continentes sin deformarse en el proceso.
En 1929 era criticada por varias áreas de la comunidad científica pero igualmente sacó la cuarta edición de su libro manteniendo su hipótesis y agregando pruebas.En 1930 hizo un viaje a la zona glaciar de Groenlandia con el objetivo de estudiar le clima invernal de la zona, y continuo comprobando su hipótesis. Creía que determinaciones repetidas de la longitud en el mismo punto verificarían la deriva continental de Groenlandia desde Europa hacia el oeste. Aunque al principio los datos astronómicos eran prometedores más adelante trabajadores daneses no encontraron pruebas de la deriva continental. Su prueba fundamental fracasó y su hipótesis perdió crédito. Actualmente las técnicas modernas permiten detectar el desplazamiento que Wegener esperaba detectar.

Crítica a la hipótesis de Wegener

Además de la resistencia natural que encuentra toda gran teoría nueva, la hipótesis de la deriva continental de Wegener pasó por duras críticas basadas en dos aspectos principales:
1) Como prueba geológica de la deriva Wegener consideró algunos argumentos falaces al lado de otros muy buenos. Así, cuando los primeros fueron cuestionados y se puso en duda su validez, los otros también fueron rechazados como si hubieran sido equivalentes.
2) La ausencia de un mecanismo que explicase convincentemente la deriva.
Una de las críticas más fundamentadas contra la hipótesis wegeneriana partió del geofísico Harold Jeffreys, quien al publicar en 1924 la primera edición de su libro The Earth (La Tierra), criticó la hipótesis de la deriva continental afirmando que la fuerza de gravedad es mucho más fuerte que cualquier otra fuerza tangencial conocida que actúe en la corteza terrestre; como las capas continentales y oceánicas son tan fuertes como para soportar accidentes topográficos (como el Everest) y profundas cuencas oceánicas sin deshacerse lentamente bajo la acción de la gravedad, no sería factible que permitieran una deriva horizontal de bloques siálicos a lo largo del sima. Jeffrey se manifestó especialmente contra una aparente incongruencia de la hipótesis wegeneriana: si los continentes se desplazan mecánicamente en el sima subyacente, ¿por qué razón en la "proa" de los continentes el mismo sima opone tal resistencia que en el frente del continente ocurren arrugamientos que ocasionan el surgimiento de montañas? El sima, concluía Jeffreys, debería ser lo suficientemente blando como para permitir la deriva de bloques continentales, y la evidencia sísmica había demostrado que no lo era.
Esta y otras críticas consiguieron debilitar profundamente a Wegener, quien incluso encontró dificultades para obtener un puesto académico en Alemania; finalmente obtuvo el cargo de profesor adjunto en la Universidad de Graz, Austria. Murió en 1930, en los hielos de Groenlandia, y de él se dijo que su propia teoría lo había enceguecido al grado de no poder vislumbrar más la verdad.

Wegener se adelantó a su época con la hipótesis y por eso fue tan criticada, no tenía medios suficientes para demostrarla. Supuso un impacto tremendo tanto para la sociedad científica como para la no científica. Dicha hipótesis no era 100% cierta, como he dicho antes, por ejemplo que las fuerzas gravitatorias de la Luna y del Sol, es falso, sin embargo hoy en día pudimos demostrar muchos de los aspectos de su teoría son verdaderos. 






Fotos: 1, 2, 3
Información sacada de: aquí y aquí.


Trabajo de Paula Yan 1ºB

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